#UNMUNDORARO

Sonríes…

De repente, sin saber por qué, te empieza a caer muy pesada y comienzas a tomar la realidad deslactosada.

De manera empírica, aprendes actuación y todos los días vives inmerso en una tranquila desesperación. Quedándote con el corazón afónico de tanto gritar en silencio.   

Y no te das cuenta, en qué momento tus alas se convierten en jaula. Tus deseos, tus sueños, tus necesidades se vuelven inconfesables.

Te conviertes en experto de la supervivencia diaria, pero te olvidas de lo que es vivir.

Y, a veces, todo se resume en un sentimiento que intentas ignorar…

Pero un día, piensas menos, sientes más, dejas que la magia haga su trabajo y, con toda la imprudencia que brinda el deseo desatado por una mujer, te aventuras a ese lugar enigmático donde moran todas tus pasiones, corres el riesgo y besas a la locura en los labios. Recorres su cuerpo, traspasas fronteras inciertas entre el deseo y la perversidad. La luna y las estrellas se quedan en el cielo, la ropa y los prejuicios en el suelo.

Un suspiro clandestino se escapa y, de la nada, se convierte en todo.

Sonríes…Porque, aunque sabes que no será eterno, será inolvidable,

Sonríes…Porque tienes una cómplice, porque tienes un recuerdo, porque tienes un secreto.

Sonríes…Porque tienes una Amante.

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El ambiente estaba cargado de salaz complicidad e impregnado del ventajoso anonimato de la muchedumbre, un complot pasional se sazonaba a gusto y beneficio de los amantes que, ante la vista de todos los invitados no eran nada, pero, a solas, eran todo.