#UNMUNDORARO

Sin mirar atrás…

Frente a mí… Desnuda, de cuerpo y alma. Húmeda, de piel y ganas.  

El deseo me lo pedía, me lo exigía, mi mente lo creaba, el corazón me lo susurraba…

Me acerqué despacio, prolongando la urgencia de tenerla, el ambiente entero era una burbuja de pasiones a punto de estallar…

Sin pudor alguno, sin respetar frontera alguna, escribí a besos, caricias, lamidas, mordidas, sobre su cuerpo desnudo, la lista completa de mis pasiones, fantasías y perversiones

La besé, apreté sus nalgas, la puse contra la pared, mordisqué su cuello, chupé sus pezones, antes de ponerme de rodillas frente a ella. Una de sus piernas sobre mi hombro y mis labios se encontraron con los suyos, los devoré y besé hasta saciarme, hasta que su humedad y mi saliva se confundieron, hasta que su boca abrigó celos. La sentía gemir, la escuchaba estremecerse, me excitaba aún más.

Para ver la magia no necesitas abrir los ojos, sino el corazón… Lo abrí, la vi, la hice mía.

Me levanté, ella se puso en cuclillas, aún recargada en la pared, sujeté sus manos por encima de su cabeza, mi virilidad, endurecida y soberbia, se perdió en su boca, me veía fijamente a los ojos mientras se atragantaba con mis ganas de ella, las mismas que me espolearon a levantarla, voltearla y penetrarla, con desesperación, asido de su cabello y pechos… La locura se libera, se convierte en nuestra cómplice, se une al festín, entre los tres protagonizamos una de esas cogidas salvajes que son amor en movimiento.

Llegamos por caminos distintos, nos dejamos llevar y nos venimos juntos.

Acostados en el piso, platicamos largo rato, con las caricias como único lenguaje…

Seguía lloviendo…

Adormilado, embriagado de tranquilidad, alcanzo a sentir un beso cómplice. Una ilusión que se despide, una amante, que se marcha al alba, sin mirar atrás

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El ambiente estaba cargado de salaz complicidad e impregnado del ventajoso anonimato de la muchedumbre, un complot pasional se sazonaba a gusto y beneficio de los amantes que, ante la vista de todos los invitados no eran nada, pero, a solas, eran todo.