#UNMUNDORARO

Qué somos en realidad…?

¿Quién es José María Pumarino?… Me preguntan en una entrevista reciente, ante lo que respondo, frente a las cámaras y el micrófono, lo que en esos casos tengo acostumbrado decir (lo cual es cierto), sin embargo, me revira mi guapa anfitriona y me lanza tremenda pregunta que apenas y logro esquivar… No, no te pregunté qué eras, ni a qué te dedicas, ni qué te gusta… ¿Quién eres en realidad?

Y sin poder contestar de inmediato, durante unos segundos que duraron una eternidad, me pregunté lo mismo.

Creo que somos la suma de lo que pensamos, sentimos, decimos, deseamos y hacemos, empero, no siempre y no a todos, podemos compartir en su totalidad este mosaico que nos define como entes únicos e individuales. Habrá a quienes les muestres una parte, a quienes les muestres otra y, si tienes suerte, habrá alguien a quien le puedas mostrar todo.

En lo personal, asumo que esta actitud selectiva no obedece a un simple esquema moral o cultural, sino a que nuestras estructuras sociales y emocionales no están diseñadas para soportar el peso de la sinceridad absoluta.

Irónicamente, el preservar esta armonía ocasiona que algunos (por no decir todos) sintamos, en varias ocasiones, que el corazón pisa el acelerador hasta el fondo, que nuestros sentimientos nos queman el pecho como si fueran llantas quemando el asfalto, pero nuestro cuerpo no se mueve ni un ápice, de nuestra boca no sale palabra alguna.

Vivimos inmersos en una tranquila desesperación y, por esto mismo, hay ocasiones que el lugar más bullicioso del mundo puede ser un corazón que guarda silencio.

De ahí que uno de los secretos de “supervivencia” diaria es el ignorar muchas cosas, ocultar parte de nosotros mismos, por lo menos ante quienes puedan salir o sentirse afectados negativamente al convivir de manera cercana con nuestros Demonios.

Por desgracia, el error se perfecciona y te vas acostumbrando a realizar pequeñas concesiones diarias que, al final, te convierten en una copia espuria de ti mismo, que se encarga de organizar tu vida de tal manera que todos los que te rodean estén cómodos, menos tú.

Te resignas, te adaptas, más por consecuencia que por decisión. Aprendes a vivir de momentos, a sobrevivir sin ellos y terminas preguntándote…

¿Qué somos en realidad, lo que mostramos o lo que ocultamos?

Share on facebook
Share on twitter
Share on email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimos Artículos

blog
El ambiente estaba cargado de salaz complicidad e impregnado del ventajoso anonimato de la muchedumbre, un complot pasional se sazonaba a gusto y beneficio de los amantes que, ante la vista de todos los invitados no eran nada, pero, a solas, eran todo.