#UNMUNDORARO

Preguntando por ti…

Una noche soñé que me soñabas, soñé que era un suspiro clandestino, que encontraba tu ventana abierta y me metía a hurtadillas en tus sueños. En ese momento, el sueño se esfuma, todo se vuelve realidad…

Dormías con el alma desnuda, tu cuerpo tan sólo con mis ganas se vestíaLas pasiones despertaron, el corazón comenzó hablar a través de una erección…

Te cubrí de besos, toda completita, no faltó un solo rincón. Te vendé los ojos, te até las manos, te puse de rodillas… Reconociste cada parte de mi cuerpo, cada pasión que provocaste, únicamente con tus labios y tu lengua.

Te inclinaste de frente, tu rostro quedó en la almohada, tus manos, aún atadas, en tu espalda. Tus nalgas torneadas, altaneras, invitaban, más bien, retaban, a ser probadas, profanadas, descubiertas… Te contemplé por un momento, sin hacer ruido, sin que tuvieras certeza de lo que hacía, de cómo me movía, para que todo te lo imaginaras, para que no supieras por dónde llegaría.

Al recorrer tu cuerpo me encuentro ante fronteras inciertas entre el deseo y la perversidad…

Lo primero que sentiste fue mi lengua en tu sexo tibio, después mis manos en tus nalgas, te devoré con tal desesperación que tu humedad y mi saliva se confundían y hacían una sola, mientras tus gemidos endulzaban mis oídos.

Sin soportar más, me levanté y hundí mi sexo arrogante en el tuyo, con fuerza, hasta el fondo, una y otra vez. Te di un par de nalgadas embriagado de lujuria, te tomé por el cabello sudando de placer.

Me pongo de pie, te sientas sobre tus talones, abres la boca dándole la bienvenida a mi hombría endurecida, que desaparece entre tus labios. Mis dedos se entrelazan en tu cabello, controlando el ritmo. Me abandono al placer que tu glotonería me provoca, hasta que exploto y todos mis sentimientos se vacían en tu boca, en tu rostro. Se escurren por tu cuello, por tu pecho…

Mismo sueño, diferentes camas…

Desperté y el deseo seguía ahí, altivo, desesperado, urgido… Preguntando por ti.

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