#UNMUNDORARO

Nunca mueren…

Anoche soñé que me soñabas y, al despertar… Soñé contigo.

Antes de levantarme, estornudé tres veces, señal de que me he vuelto alérgico a la realidad. Un largo baño, un café cargado de recuerdos sin endulzar y un par de huevos bien puestos, para enfrentar un día más… Sin ti.

Tráfico lento, congestión emocional en el pecho, una canción como punto de encuentro.

Definitivamente, en esta vida no coincidimos… Chocamos.

El tiempo y la distancia no te enseñan a ser fuerte, te obligan a serlo. Tampoco curan nada, sólo aprendes a vivir con la herida abierta

Me gritan que avance, ¡cómo si no quisiera hacerlo!, pero la memoria no me deja, te trae de regreso. Nuestra Pasión fue tan real que nunca pudo ser prudente, ni siquiera en estos momentos.

Llego a mi estudio, con ganas de ya no tenerte ganas y, confirmo una vez más, que cuando se trata de extrañar, soy mi propia mala influencia.

Prometí que sólo sería la puntita y, sin darme cuenta, metí el corazón completo…

Me encierro. El dolor no exige comprensión, sino respeto.

Trabajo un rato, no sirve de mucho, me sale pura nostalgia.

Escribir no cura, pero acaricia…

Sí, lo sé, el error fue mío, me aferré tan fuerte a tu amor que lo rompí. Detalle por el cual aún pago en abonos y con intereses.

Tú me hiciste todo… Yo te hice libro.

Una historia sin final, con páginas aún por escribir, pues hay sentimientos que nunca mueren, sólo se acurrucan en un rincón del corazón, fingiendo que son inofensivos. Hasta que un día, un simple susurro, los despierta, te gritan… Y recuerdas.

Share on facebook
Share on twitter
Share on email

5 Respuestas

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Últimos Artículos

blog
El ambiente estaba cargado de salaz complicidad e impregnado del ventajoso anonimato de la muchedumbre, un complot pasional se sazonaba a gusto y beneficio de los amantes que, ante la vista de todos los invitados no eran nada, pero, a solas, eran todo.