#UNMUNDORARO

Magia…

Quiero creer en la Magia, le dije, y, en ese momento… Desapareció.

Con toda la imprudencia que brinda el deseo desatado por una mujer, me aventuré a ese lugar enigmático donde moran todas mis pasiones, corriendo el riesgo de caer cómodamente preso en los brazos de la Locura…

Me arriesgué, caí en sus brazos, me apresó, la besé en los labios… Y sobreviví a ella.

La poesía se trasformó en un beso en su nuca…

Llegamos por caminos distintos, nos dejamos llevar por la Magia… Y nos venimos juntos.

Si, quedé herido, aterrado, pero no corrí, preferí ser valiente y arriesgarme a sentirme vivo, sin embargo, la Locura no sólo tuvo miedo a la herida, también tuvo miedo de sentir, tuvo miedo de que fuera real. Se espantó con la idea de llevar una doble vida, y optó por no tener ninguna, simplemente, decidió sobrevivir.

Lo difícil no es soltarnos y volar, sino aprender aterrizar sin partirnos la madre…

Y, ahora, la Locura no me ignora, me desperdicia, que es peor…

Así de simple, así de complicado… La necesito.

Mis sentimientos se convirtieron en un extranjero en su propia tierra. Aprendí a gritar en silencio, a besarla sin tocarla, abrazarla sin tenerla, aprendí, que para ver la magia no necesitas abrir los ojos… Sino el corazón

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