#UNMUNDORARO

Las buenas lenguas…

Vivir da más miedo que morir poco a poquito… 

El erotismo, el placer por el placer, a much@s les da miedo, no solo porque la neurona se apendeja cuando la hormona se alborota, sino porque te pone en contacto con tus emociones más reales, con tus pasiones más sinceras.

Este placer, que inicia con el deseo y se fortalece con la pasión, es tan poderoso que muchas veces domina a nuestra voluntad. Por eso mismo, es muy peligroso ignorar nuestras pasiones, pues ellas son la guía a nuestra propia comprensión y felicidad.

El erotismo real seduce el cuerpo, la mente y el alma…

Por desgracia, nuestras estructuras sociales y morales no están diseñadas para soportar el peso de la verdad, por lo que el placer absoluto no es posible sin transgredir, sin romper, sin pelear, y por ende nos inmiscuimos en una constante batalla entre lo socialmente correcto y lo emocionalmente necesario. Por lo que much@s prefieren pagar el precio por esconder sus pasiones, acostumbrándose a sobrevivir inmersos en una tranquila desesperación.

La paz y la guerra en un abrir y cerrar de piernas.

Por lo tanto, la verdad es que todos mentimos, todos ocultamos algún sentimiento, todos tenemos un secreto, todos deseamos, sentimos y necesitamos más de lo que nos atrevemos a confesar. Todos, en algún momento, soñamos en voz baja…

Que gocen quienes saben gozar, que callen los que ignoran vivir.

Cuando te atrevas a gozar, a expresarte, a pedir, a vivir, cuando trates de ser congruente con tu propia naturaleza, te espera un excitante camino contracorriente, así como la crítica demoledora, mordaz y filosa por parte de quienes nunca se atreverán a escuchar los gritos desesperados de su propio corazón.

Pero no te preocupes, disfrútalo, porque, así como las malas lenguas critican, las buenas… Generan orgasmos.

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