#UNMUNDORARO

En mis hombros…

Las Musas húmedas, los Demonios sedientos…

Tus piernas en mis hombros, mis manos en tus nalgas, mi boca en tus labios… Arrancándote suspiros a lengüetazos.

No me canso de devorarte, primero lentamente, aplicando una ligera presión con la lengua sobre tu sexo, mientras lo recorro de arriba abajo repetidamente, después, tratando de llegar a lo más profundo de tu ser, mi lengua va profundo, degustando tu tibia humedad, tus fluidos emocionales y mi saliva se confunden, funden… Escurren por mi barba.

Enloquezco, me atasco, aprieto tus nalgas, encuentro el punto exacto donde mi lengua viperina logra alborotar todos tus demonios… Doy rienda suelta a mi hambre, dejo que mis ganas se atraganten, sin medida, sin piedad.

Estás temblando… ¿O soy yo?, no lo sé… Gimes, quieres que pare, quieres que siga, me excitas, no me detengo. Ahora mis dedos me ayudan, se empapan de tu deseo, van hasta el fondo, una y otra vez. No hay placer más grande que el brindarte placer.

Me convierto en un pasajero de tus fantasías…

Tus piernas aprisionan mi cabeza, te contraes, tiemblas, te elevas, caes, mueres, revives. El infierno y el paraíso se vuelven uno en tu cuerpo. La tensión se convierte en convulsión, los gritos en risas… La locura suspira satisfecha.

Si el paraíso existe, está entre tus piernas… Y sabe a ti.

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