#UNMUNDORARO

Cómo te lo digo…?

Hoy es uno de esos días en los que siento que siento demasiado, más de lo que puedo escribir…

Seguramente ya lo sabes, pero he buscado las palabras correctas para expresarlo y no las encuentro, quiero compartirlo, confesártelo, pero no sé cómo, quisiera decirte que me gustan los besos húmedos, el sexo rudo, los abrazos sinceros, las pláticas largas, las mentes curiosas. Que me gusta bailar, hacer ejercicio, crear castillos en las nubes.

Me gusta el vino, el tequila, el chocolate, los libros, ver películas empiernados, reírme de tonterías, colgarme de las estrellas, corretear mis sueños.

Me gusta quedarme en silencio, con la vista clavada en mis pensamientos. Me gustan las tardes lluviosas, las noches de luna, caminar descalzo.

Me gusta sentirme en libertad de llorar, gritar, carcajearme, mentar madres, decir piropos, cada vez que mis emociones así me lo pidan.

Me gusta creer en lo imposible y retar al destino. Me gusta ser papá, amigo y cómplice de mis hijos.

Me gusta escribir y tratar de explicar todo lo que no entiendo, me gusta alborotar a las Musas y brindar con los Demonios.

Me gusta observarte, admirarte, mimarte, olerte, besarte, amarte, cogerte, soñarte.

Me gusta escucharte reír y gemir.

Me gusta que seas tierna, apasionada, altiva, perversa, sexy, salaz, inteligente, fuerte y vulnerable.

Me gusta reflejarme en tu mirada, me gusta que seas mi cómplice, mi amiga, mi amante, la mujer de mi vida.

Hay muchas cosas que me gustan, pero, sobre todo, me gustas Tú… Y quisiera saber cómo decírtelo.

Siempre a ti…

Escribo, entre otras cosas, para expulsar los Demonios que, en ocasiones, buscan hacer de mi pecho su guarida. Cada una de mis letras van aderezadas con los sentimientos que nacen en lo más profundo de mi alma y hacen eco en cada rincón de mi cuerpo.

Supongo estarás de acuerdo conmigo, en que no hay que desaprovechar la oportunidad de decir lo que grita el corazón, porque no sabemos cuánto tiempo tengamos para poder hacerlo. A veces vivimos creyendo, erróneamente, que seremos eternos. Así que aprovecho cada instante para decir todo lo que siento, a pesar de que algunos sentimientos carecen de puerto seguro al cual llegar.

Amar es tarea propia del corazón y amar es la expresión máxima de la existencia… 

La mente procesa la información que le das, no la recicla, si le das basura saca basura. El corazón en más chingón, porque aunque se llene de basura, siempre podrá limpiarse, sacudirse y seguir amando, sintiendo, compartiendo, arriesgándose.

La razón enmudece, el corazón canta.

La razón usa máscaras, el corazón baila desnudo.

La razón se preocupa por sobrevivir, el corazón se ocupa de vivir.

Soy promotor tenaz de la obediencia a los gritos del corazón, pero, no sé si por fortuna o por infortunio, tengo un corazón todo terreno, testarudo, confiado, atrabancado, sensible y calenturiento. Un corazón bueno para los madrazos, ya que, en mis batallas internas siempre le gana a la razón, pero malo para esquivar los embates de la realidad, que siempre acaban golpeándolo y lastimándolo. Para ser sincero, hay ocasiones que me gustaría que esto fuera al revés, por momentos se antoja ser más valemadre, que muchas cosas no duelan, que muchas otras se resbalen, a veces (en defensa propia) hago como que no lo escucho e intento concentrarme sólo en lo que me conviene, pero no me sale, no logro escapar de mi propia personalidad.

Mis pensamientos, así como mis sentimientos, van a donde el Corazón los lleva… Y siempre los lleva a ti.

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