#UNMUNDORARO

No sé en qué momento mis alas se convirtieron en mi jaula, no tengo idea en qué punto me desvié del camino y ni cuenta me di cuando me saturé de sentimientos sin fecha de caducidad…
El ambiente entero estaba cubierto por una pesada nube de sentimientos sin confesar.
El Destino me mostró su bizarro sentido del humor al ponerme el veneno y el antídoto en los mismos labios.
Y el miedo se mezcló con el hombre, y el hombre dejó de ser hombre, para ser miedo…
Las utopías están en el horizonte, son el eterno paisaje. Por más que se adelante nunca se alcanzan, siempre son la meta, el destino...
Madurar, quizá, simplemente sea poder sentarse a ver como todo se rompe. Y brindar por ello, mientras, sin entender… Aceptas