#UNMUNDORARO

Acurrucado…

No sé bajo qué sustancias estaba yo influenciado cuando decidí hacerlo, ¿sería su aroma, serían sus besos, sus ojos, sería su sonrisa, el sexo?… Un poco de todo.

Quedé atrapado, en uno de esos Paraísos que queman.

De caricia en caricia nos fuimos entendiendo…         

Pasión sin intermediarios, piel a piel, sentimiento sobre sentimiento, corazones entrelazados…            

Lujuria sin cadenas, libre de prejuicios, exaltada, hambrienta, irreverente, que bailaba al ritmo que el deseo marcaba. A veces despacito, a veces desenfrenadamente.

Tomamos muy en serio todo lo que el cuerpo nos pedía, todo lo que nuestra mente creaba, todo lo que nuestros instintos necesitaban, todo lo que nuestras almas susurraban… Todo.

Lo provocamos y dejamos que fluyera…        

Fueron tantas las ganas, que no quedó espacio alguno para el miedo.

Era real, era mutuo, era riquísimo… Era prohibido.

Con ella, todo el caos estaba en orden.

Escapé, o me corrieron, no lo sé con certeza, pero caminé sin voltear, mientras el último reducto de mi cordura, se quedaba acurrucado entre sus piernas… 

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